HEBRÓN esta a escasos treinta kilómetros de Jerusalén, ciudad sagrada para las tres religiones monoteístas, y a cien de las paradisíacas playas de Tel Aviv, israelíes y palestinos pelean día a día, noche a noche y centímetro a centímetro por esta ciudad a la que consideran suya.

En esta tierra montañosa y polvorienta donde el tiempo parece haberse detenido, y a pesar de los acuerdos de paz que dividen la ciudad de manera precisa y concreta, los esfuerzos por lograr un mínimo entendimiento parecen más inútiles que en cualquier otro sitio del territorio que disputan Israel y la Autoridad Palestina.

La ciudad de Hebrón, de 4000 años de historia y que alberga la tumba de los patriarcas bíblicos, es también una zona donde el fundamentalismo religioso parece ser amo y señor, donde la sangre derramada divide generaciones, donde la historia es campo de batalla entre dos posiciones poco menos que irreductibles.

La mayoría de los pobladores israelíes, que afirman tener la historia de su lado, justifican la vigilancia extrema, el ejército en las calles y las limitaciones a la movilidad de los palestinos en "razones de seguridad" para los 900 judíos ortodoxos que viven rodeados de más de 160.000 árabes palestinos.

Los palestinos, que culpan a Israel de todos sus males, relativizan casi en su totalidad la política de terror violento desarrollada por grupos propios, tanto en el pasado como en el presente, e insisten en que Hebrón (cuya raíz hebrea remite a la palabra "amigo") es parte del Estado palestino y así será por siempre.

September 06, 2019

Cuando faltan solamente dos semanas para las elecciones en Israel, cada proclamación de algún político es vista por sus críticos como promesas electorales, no es de descartar en absoluto que lo declarado este miércoles por el Primer Ministro Biniamin Netanyahu en Hebron deba ser visto de otra forma.

“No somos extranjeros en Hebron y permaneceremos aquí para siempre”, recalcó Netanyahu, afirmando que tanto el otrora Primer Ministro Menajem Begin como  el también ya fallecido líder laborista Yigal Alon, dijeron “Hebron no estará vacía de judíos”. “No hemos venido a despojar a nadie de nada, pero tampoco permitiremos que nos despojen a nosotros”.

 

El trasfondo de sus palabras y lo dramático de su contenido, está íntimamente ligado a la razón por la que Netanyahu llegó a Hebron, a participar en un acto oficial conmemorativo de los 90 años de la masacre en la ciudad.

 

Casi 70 miembros de la milenaria comunidad judía de Hebron, que habían vivido en paz con sus vecinos árabes desde siempre, fueron asesinados –en muchos casos por sus propios vecinos- en agosto de 1929. Las autoridades del Mandato Británico que era en aquel momento el gobierno, evacuaron a los judíos de la ciudad y los enviaron a todos a Jerusalem. Muchos retornaron en 1931, pero cuando los árabes volvieron a protagonizar disturbios violentos en 1936, los judíos fueron sacados nuevamente. La matanza de 1929, vació a Hebron de judíos por primera vez en la historia.

Los judíos volvieron en 1968, un año después de la conquista de Judea y Samaria por parte de Israel en la Guerra de los Seis Días.Y este miércoles, Netanyahu aseguró que es para siempre.

 

Por su parte, el Presidente de la Kneset Yuli Edelstein, que también participó en el acto, dijo que hay que “declarar la soberanía israelí en Hebron”.  La situación en la ciudad es delicada.

 

La fuente principal de tensión es que el gran santuario que los judíos llaman “Mearat Hamajpela” , o sea la Tumba de los Patriarcas, y los musulmanes “mezquita Ibrahimie”, es sagrado para ambas religiones. Para el pueblo judío, allí descansan los Patriarcas  y las Madres de Israel: Abraham, Itzjak y Yaakov, junto a Sara, Rivka y Lea. Para los musulmanes, Ibrahim (el nombre en árabe de Abraham) era su patriarca, al que consideran padre de Ishmael, no de Itzjak.

 

Tras el regreso de judíos a Hebron en 1968, en  1997 Israel se retiró del 80% de la ciudad  de acuerdo a lo que había sido pactado con la Autoridad Palestina, y mantuvo el control en la zona de los enclaves judíos, incluyendo el barrio Abraham Avinu, contiguo a la Tumba de los Patriarcas. El acuerdo fue implementado por Netanyahu, en su primer período como Primer Ministro.

 

Pero los palestinos no reconocen ningún derecho judío en la zona, así como tampoco el vínculo histórico y religioso. El trasfondo es que para el Islam, Mearat Hamajpela es la “mezquita Ibrahimia”. Los musulmanes consideran a Abraham como su patriarca, al que llaman Ibrahim, pero no reconocen hoy en día que el lugar sea sagrado para los judíos también. La Autoridad Palestina considera que la parte bajo gobierno israelí es “territorio ocupado” y exigen la retirada, así como del resto de Cisjordania.

La mayor parte de la población de Hebron es árabe musulmana y asciende a entre 180 y 200 mil personas. En la parte judía hay cerca de 1000 personas, de las que 300 son estudiantes de la yeshiva. Los habitantes judíos propiamente dichos son 95 familias, cada una de ellas con varios niños.

 

En el asentamiento aledaño, Kiryat Arba, hay aproximadamente 9.000 habitantes, por lo cual en la comunidad judía de Hebron suelen decir que juntos, son 10.000.

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En 1967, el ejército israelí liberó la ciudad vieja de Jerusalem, devolviendo la soberanía única a la antigua capital del pueblo judío.  Sin embargo, es que sólo un día más tarde, el jefe de las FDI, el rabino Shlomo Goren, también liberó la ciudad bíblica judía de Hebrón donde el rey David había reinado antes de Jerusalem y donde se encuentra la tumba de los patriarcas y matriarcas comprado por Abraham para Sara, su mujer, según consta en la Escritura Bíblica.

¿Cómo sabemos que la Cueva de los Patriarcas es el lugar exacto comprado por Abraham como lugar de entierro para Sara, como se describe en la Biblia? Este video da prueba absoluta.

Hebrón se encuentra en Judea y Samaria, el corazón bíblico del pueblo judío. Hebrón es el primer lugar que pertenecía al pueblo judío en la Tierra de Israel.  En este vídeo, visualizará las imágenes aéreas de la Tumba de los patriarcas y matriarcas, escucharás el testimonio exclusivo de una de las personas que ha entrado en la cueva real, y caminarás los mismos pasos que hace 4500 años de edad el Abraham, el primer patriarca, caminó.  La tumba es un lugar de peregrinaje para los cientos de miles de personas cada año.

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Hebrón es la segunda ciudad más sagrada de la religión judía. En hebreo, el nombre de Hebrón viene de la palabra hebrea que significa Haver amigo, mientras que en árabe la ciudad se conoce como Beit al Chalil, lo que se traduce como la Casa del Amado. Este nombre es apropiado para la ciudad, porque Hebrón es el lugar de descanso de todos los amados patriarcas de Israel, así como de la mayoría de las matriarcas. Además, Abraham, el primer patriarca judío, es considerado un amigo de Dios, el creador del universo.

Hebrón es una de las ciudades más antiguas de la región, lo cual es lo mismo que decir una de las ciudades más antiguas del mundo. Estaba habitada por los cananeos en el cuarto milenio y fue la sede de su reino.

En la Biblia se menciona al reino de Hebrón en el siglo XVIII a. C. y se afirma que antes de la conquista israelita (después de 1400 a. C.) se llamaba Quiryat-Arbá («ciudad de ‘Arbá‘») (Libro de Josué, 14:15).

 

La Tumba de los Patriarcas o Mezquita de Ibrahim.

Conforme a la crónica de María Valtorta (Italia, 1944), en Hebrón tuvieron su casa el sacerdote Zacarías Y Elizabeth su esposa ( Lucas 1 :5-7), padres de Juan el Bautista, donde María, esposa de José de Nazareth le visitó mientras estaba encinta para ayudarle en sus labores, por ser su prima y como se sabe, estaba entrada en años.

Hebrón registra la primera adquisición de tierras de la que se tiene noticia. Es en el capítulo 23 del Génesis, donde se cuenta que Abraham, después de la muerte de su esposa Sara, decidió comprar la cueva de Macpelá y las tierras de alrededor para sepultar a su esposa y a él mismo. Se describen minuciosamente la negociación y la ceremonia de la compra. Es un fragmento muy importante de la Biblia, probablemente el primero que documenta un hecho concreto y condensa una de las tradiciones judías más queridas y conservadas.

Una vez que Hebrón fue integrada en los dominios de la tribu de Judá, allí David fue proclamado primero rey de Judá (II Samuel, 2:1-4) [después rey de Israel] (II Samuel, 5:1-3) y fue la capital hasta la conquista de Jerusalén (1 Reyes. 2, 11). Se han hallado inscripciones del siglo VII a. C. con el nombre judío de la ciudad. Hacia 587 a. C., destruido el primer templo, los judíos fueron expulsados y su lugar fue ocupado por los edomitasHerodes el Grande construyó una gran muralla de 12 metros de altura que aún rodea la cueva de Machpelah.

Fue conquistada por Grecia, luego por Roma, convertido, saqueada por los zelotes. Bajo dominio romano y después bizantino, el emperador Justiniano construyó en el siglo VI una iglesia cristiana en la cueva, destruida por los persas ese mismo siglo. En 638 fue ocupada por los musulmanes, y la antigua iglesia cristiana se convirtió en mezquita musulmana. El califa Omar permitió a los judíos construir una sinagoga en la cueva.

A partir de 1266 se prohibió a los judíos entrar a la cueva a orar. Solo se les permitía subir siete escalones por el lado de la pared oriental. En el cuarto peldaño introducían papeles con sus peticiones a Dios en la cueva mediante un agujero practicado en la piedra de dos metros de profundidad. Usaban palos para empujar los papeles, hasta que caían, arriesgando sus vidas al hacerlo.

Hebrón fue conquistada por Israel durante la Guerra de los Seis Días de 1967, y desde entonces permaneció ocupada por éste hasta los Acuerdos de Oslo .

El Protocolo de Hebrón, firmado en enero de 1997 entre el entonces Presidente de la OLP, Yasir Arafat, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dividió la ciudad en dos sectores: el sector H1 bajo autoridad palestina, y el sector H2 bajo control militar israelí. En el sector H1 habitan 140.000 palestinos, mientras que en el sector H2 viven 30.000 palestinos y unos 500 colonos israelíes, repartidos en cuatro asentamientos (Beit Hadassah, Avraham Avinu, Beit Romano y Tel Rumeida).

Hebrón contaba con 160.702 habitantes palestinos según el censo de las autoridades palestinas de 2007, y más de 500 colonos israelíes según estimaciones de finales de 2010. Otros 7.000 colonos judíos residen en el adyacente asentamiento de Kiryat Arba.

Historiadores como Paul Johnson consideran a Hebrón como un ejemplo de la obstinación judía a lo largo de cuatro mil años: ningún pueblo ha mantenido durante tanto tiempo un vínculo tan emotivo con un determinado rincón del planeta. El sitio religioso e histórico más importante de la ciudad es la llamada Tumba de los Patriarcas (en hebreo: מערת המכפלה, Me'arat ha-Machpelah, "Cueva de los Machpelá"; en árabe: الحرم الإبراهيمي, Al-Haram Al-Ibrahimi, "El santuario de Abraham"). El sitio es considerado sagrado por las tres principales religiones abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Según el Génesis, es una cueva que compró Abraham por cuatrocientos shekalim de plata para enterrar a su esposa Sara. Según las tradiciones judías y coránicas, Abraham, Sara, IsaacRebecaJacob y Lea están enterrados en la cueva, considerada el segundo lugar más sagrado del judaísmo y el tercero del islam. En los alrededores se han edificado iglesias, sinagogas y mezquitas, destacando la mezquita de Ibrahim y las sinagogas de la Sala de Abraham y de la sala de Jacob.

Hebrón en la Antigüedad

Hebrón es mencionado 87 veces en el Tanaj o Biblia hebrea. En el libro de Génesis habla en 23 ocasiones acerca de cómo Abraham compró un sepulcro en Hebrón para su esposa Sarah. Conocida como la Tumba de los Patriarcas, Abraham, Isaac, Rebeca, Jacob y Lea están enterrados allí. Rachel la esposa de Jacob está enterrada en Belén. La tradición judía sostiene también que Adán y Eva están enterrados en el mismo lugar. Hebrón fue también uno de los primeros lugares donde los patriarcas de Israel han residido al llegar a Canaán. Esto implica que la ciudad acoge a la comunidad judía más antigua del planeta.

Tras la conquista de Canaán, Josué asignó a Hebrón a la tribu de Judá. Después de la muerte del rey Saúl, el rey David subió a Hebrón, desde donde fue coronado rey, gobernando Israel durante siete años, hasta que logró conquistar Jerusalem y proclamar la ciudad santa como la capital eterna del pueblo judío. Durante la época del Segundo Templo (en torno al 20 AdC), el rey Herodes construyó una estructura sobre la Tumba de los Patriarcas, que parcialmente sigue en pie hasta nuestros días. Durante la revuelta judía contra Roma (alrededor de 130 AdC), Hebrón fue el escenario de una amplia lucha entre el pueblo judío y las autoridades romanas. Sin embargo, los judíos siguieron viviendo en Hebrón continuamente durante los períodos bizantino y árabe. Hay evidencia arqueológica, entre otras razones, por la existencia de sinagogas de la era bizantina, así como informes detallados de los viajeros, que dan testimonio de la existencia de una comunidad judía de Hebrón bajo el dominio árabe.

Hebrón en la época medieval

Sin embargo, cuando los cruzados invadieron la Tierra Santa, la antigua comunidad judía de Hebrón, fue expulsada de sus hogares. Según Benjamín de Tuleda, que viajó a Israel en 1170, Hebrón fue completamente destruida debido a los enfrentamientos que se produjeron entre los cruzados y las fuerzas de Saladino. El describe en su libro Los viajes de Benjamín: “Aquí hay una gran iglesia, llamada St. Abraham de la época cuando el país estaba todavía en posesión de los ismaelitas, siendo anteriormente una sinagoga judía”. Sin embargo, en la época de Najmánides, en 1267, se reportó la vuelta de algunos judíos a Hebrón. Sin embargo, en 1517, los judíos de Hebrón sufrirían un violento asesinato en masa, la violación y el saqueo de los hogares judíos.

Pero en el año 1540, cuando el rabino Jechiel Ashkenazi visitó Hebrón, había una considerable comunidad de judíos caraítas, que tenían su propia sinagoga. Ese mismo año, los exiliados judíos sefardíes de España emigrarían a Hebrón y establecerían la famosa sinagoga de Abraham Avinu, que existe hasta la fecha. 

Hebrón en la Edad Moderna

En 1775, la comunidad judía de Hebrón sufriría una acusación de libelo de sangre, donde judíos locales fueron falsamente acusados ​​de asesinar a un jeque local y se vieron obligados a pagar el dinero de su sangre como resultado, lo que afectó negativamente a la situación económica de la comunidad judía de Hebrón. Sin embargo, durante el período otomano turco, los judíos de toda la diáspora y otras partes de la Tierra de Israel se trasladarían a Hebrón, ya que era uno de los principales centros de la erudición judía en Israel antes del surgimiento del sionismo. Esta antigua comunidad judía seguiría existiendo en Hebrón hasta la masacre de 1929, durante los cuales sesenta y siete personas fueron asesinadas, y el resto fueron forzosamente expulsados ​​de la ciudad. Los judíos no serían capaces de volver a Hebrón hasta después de la guerra de 1967.  Actualmente Hebrón es el hogar de una gran comunidad judía en torno a la Tumba de los Patriarcas.