¿QUIÉN ERA BALAAM?

Es un individuo muy misterioso llamado Balaam.   A Balaam le fue concedida la nebuá (la profecía), Dios se reveló a él, como se reveló a Moisés .

Pero no debemos caer en el error de pensar que por el hecho que Dios se comunicaba con Balaam, Balaam se parecía a Moisés. Aunque ambos, Moisés y Balaam, recibían el mensaje profético, esta experiencia la procesaban de una manera completamente diferente.

LA EXPERIENCIA DE MOISÉS

El poder de comunicarse con Dios le hizo darse cuenta a Moisés de lo pequeño y limitado que era él. Veamos. Moisés tenía preguntas, muchas preguntas que hacerle a Dios. Uno de los temas que más angustiaba a Moisés por ejemplo, era la comprensión (o la incomprensión) de la justicia de Dios. ¿Cómo puede ser que si Dios es todo bondad (omnivolente) y todo lo puede (omnipotente) los hombres justos a veces sufren?

Sin embargo, después de su «encuentro» con Dios, esta y otras preguntas que Moisés tenía desaparecieron. Pero no porque Moisés había encontrado una respuesta a estos temas; sino porque la cercanía de Dios le permitía a Moisés darse cuenta de sus insuperables limitaciones. Comunicarse con Dios le hacía comprender a Moisés por qué no comprendía. Al aproximarse a la Infinitud de Dios Moisés tomaba conciencia de la infinita pequeñez humana. Tratar de entender «los pensamientos de Dios» está más allá de las capacidades cognitivas de un ser humano, por más sabio o inteligente que éste fuera. Es por eso que después de experimentar la revelación de Dios, Moisés, que ya era humilde, se comportó con más humildad. Y fue gracias a esa aproximación a Dios que Moisés se transformó en «el hombre más humilde que hubo sobre la faz de la tierra» (Numeros 12:03).

LA EXPERIENCIA DE BALAAM

Balaam, por otro lado, también tuvo un encuentro cercano con Dios. La misma epifanía abrumadora experimentada por Moisés.  Pero la reacción de Balaam fue exactamente opuesta a la de Moisés. Cuando Dios se revelaba a Moisés, Moisés se enfocaba en Dios. Pero cuando Dios se rebelaba a Balaam, Balaam se enfocaba en sí mismo. Balaam pensó que si Dios se comunicaba con él, era porque él, Balaam, era una persona muy especial. Única. Un iluminado. Balaam se convenció de que él era el hombre más importante sobre la faz del planeta. Y actuaba de esa manera. En este Pesaje biblico  vemos a Balaam comportarse con extrema arrogancia. Balaam, por ejemplo, se refiere a sí mismo en tercera persona (sólo el Faraón hacia lo mismo). Y también se alardeaba de que Dios hablaba «a través de su boca», como si él fuera Su elegido. Balaam presumía de tener habilidad de destruir a toda una nación, Israel, con el poder de su maldición, su palabra. Balaam pensaba que podía «forzar» la voluntad Divina, y «forzar a Dios a hacer lo que él quisiera». En un momento pronunció la frase más arrogante que se haya escrito en la Biblia, "yode’a da’at ‘Elion", «[Yo soy Balaam], el [hombre] que comprende la mente del Todopoderoso».

LA EXPERIENCIA RELIGIOSA

Vemos cómo la misma experiencia espiritual, la revelación de Dios, afectó a Blaam y a Moisés de maneras completamente opuestas. Moisés se transformó en el hombre más humilde de la historia. Y Balaam, en el más arrogante.

La experiencia religiosa, irónicamente, puede ser «parve», neutra. Hay líderes religiosos, de todas las confesiones, que usan sus talentos espirituales para ayudar, para enseñar, para inspirar. Y hay otros que al mejor estilo Blaam, su investidura religiosa los hace sentir por encima de los demás. Simulan poderes sobrenaturales, y los usan para aprovecharse de sus crédulos congregantes.

En cuanto a las vanidosas pretensiones de Balaam la biblia señalan que Balaam recibió una lección de humildad de su burra. Cuando Balaam se dirigía a encontrarse con Balaq montado en su asno, el animal vio un ángel, que lo asustó y lo hizo desviarse del camino. Balaam castigó a su burra y la amenazó de muerte con su espada. Dios, entonces, «abrió la boca de la burra» y ésta le reveló a Balaam que había visto un ángel.

Balaam se jactaba de que Dios «hablaba por su boca». Ahora, Balaam vió que incluso un burro, que nunca fue considerado un animal muy inteligente, también podía hablar y transmitir un mensaje Divino, si Dios así lo quería. ¡Balaam no era superior a su burra!

Balaam también afirmó que él podría eliminar toda la nación de Israel con sus maldiciones mágicas. Pero entonces ¿por qué para matar a su burro tenía que recurrir a su espada? ¡Los superpoderes de Balaam eran falsos!

Por último, Bl’aam afirmó que él entendía la Mente de Dios, sin embargo, ¡Balaam no alcanzó a comprender ni siquiera la mente de su propio burro!

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