May 12, 2017

El virus informático que en un principio parecía afectar aisladamente hospitales en Inglaterra se ha esparcido a decenas de países, entre ellos EE.UU., Canadá, China, Italia, Taiwán y Rusia. Se trata de WannaCry, un programa informático cuyo objetivo es 'secuestrar' los archivos de una computadora para posteriormente pedir su 'rescate' a los usuarios a cambio de una suma de dinero. 

La compañía rusa de seguridad informática Kaspersky ha detectado más de 45.000 ataques en 74 países al rededor del mundo. Medios comunican que compañías como Telefónica en España y Megafon en Rusia se han visto afectadas.

"Una ventana emergente de un virus de bitcóin se ha infiltrado en la red, pidiendo a los usuarios el pago de 300 dólares a cambio de permitir el acceso al sistema. No se puede pasar más allá de esta pantalla", había informado un empleado informático del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS, por sus siglas en inglés). Al menos 25 organizaciones de esa entidad han sido víctimas de los ataques, que han dejado serias consecuencias de salud pública.

"El tamaño del ataque nos hace pensar que tal vez no se trate de lobos solitarios", afirma para RT el bloguero José Luis Camacho, argumentando que ataques de esta envergadura requieren importante financiamiento. "No es descartable que detrás de estos ataques se encuentre alguna oscura rama de los servicios de Inteligencia de algún quizás lejano país", añade el bloguero.

Parte del código de este virus correspondería a una 'ciberarma' de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) llamada EternalBlue, según informa Bleeping Computer. Con esta herramienta, el ataque aprovecha una conocida brecha de seguridad del sistema operativo Windows que permite tomar el control de una computadora.

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Por siglos se ha supuesto que un requisito previo para la venida del Anticristo, será la institución de un nuevo orden mundial, una especie de sombrilla bajo la cual se disolverán las fronteras nacionales, los grupos étnicos, las ideologías, las religiones, y la economía de todo el mundo estará organizada bajo una soberanía única y dominante.  A la cabeza de esta administración utópica, una personalidad única emergerá en el escenario del mundo.  Parecerá un hombre de carácter distinguido, pero al final se convertirá en “...un rey altivo de rostro y entendido en enigmas” (Daniel. 8:23).

Con decreto imperial implementará un gobierno mundial, la religión universal, y el socialismo global.  Esos que no acepten su nuevo orden, inevitablemente serán encarcelados o destruidos hasta que finalmente termine por oponerse y exaltarse a sí mismo  “.contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses. 2:4).

En junio de 1949 el escritor británico George Orwell publicó una novela política de ficción titulada 1984.  En ella introdujo el concepto del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor.  Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha llegado a conocer como la «sociedad orwelliana».

Durante muchos años la noción de una sociedad orwelliana, donde un gobierno global supervisa el más mínimo detalle de nuestras vidas, y en la que las libertades humanas son abandonadas, fue considerado como algo utópico.  La idea de que el individualismo de alguna manera pudiera ser sacrificado por una armonía universal, fue algo repudiado por las mentes más grandes de Estados Unidos.  Luego, en la década de 1970, las cosas empezaron a cambiar.  Tras una convocatoria de Nelson Rockefeller para la creación de un “Nuevo Orden Mundial”, el entonces candidato presidencial Jimmy Carter hizo campaña, diciendo: «Debemos reemplazar el equilibrio del poder político con la política de orden mundial».  Esto tocó la fibra sensible de líderes internacionales, entre ellos el ex presidente George Herbert Bush, quien en la década de 1980 comenzó declarando ante la televisión nacional que había llegado el tiempo para la instauración de «un nuevo orden mundial».

Los datos acerca de la vigilancia mundial son una serie de revelaciones sacadas a la luz por la prensa internacional entre 2013 y 2015, que demuestran la vigilancia que principalmente las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en colaboración con otros países aliados, han estado ejerciendo de manera masiva sobre la población mundial.  Las víctimas potenciales de este espionaje podrían cuantificarse en miles de millones de personas alrededor del mundo, además, los periódicos revelaron que cientos de líderes mundiales, incluyendo jefes de Estado e importantes empresarios, fueron o están siendo vigilados. La información salió a la luz gracias al excontratista de la NSA y la CIA, Edward Snowden, quien copió y posteriormente filtró miles de documentos clasificados de alto secreto (top secret) mientras trabajaba para Booz Allen Hamilton, uno de los mayores contratistas militares y de inteligencia del gobierno de Estados Unidos. Los documentos extraídos por Snowden, que en conjunto superarían los 1,7 millones, además de miles de documentos secretos de las agencias  de inteligencia  de  Estados Unidos,  también  contendrían  miles de archivos secretos  de países  como   Australia, Canadá o Reino Unido, gracias a su acceso a la exclusiva red Five Eyes.

 

Los informes destaparon y demostraron la existencia de una compleja red de colaboración entre decenas de agencias de inteligencia de varios países con el objetivo de expandir y consolidar una vigilancia globalizada. Los informes sacaron a la luz la existencia de tratados secretos y otros acuerdos bilaterales para la transferencia masiva de metadatos, registros y otras informaciones a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, que se mostró como la agencia que capitanea los esfuerzos de vigilancia.Se descubrió que la NSA opera programas secretos de vigilancia masiva como PRISM o XKeyscore.  Para la vigilancia y recogida masiva de datos las agencias han recurrido a métodos tan diversos como la introducción de software espía en aplicaciones móviles muy populares como Angry Birds o Google Maps, la ruptura de la seguridad de los sistemas operativos iOSAndroid, o la violación de los cifrados de las BlackBerry. La NSA también infectó cientos de miles de redes informáticascon malware a nivel internacional e incluso espía  los correos electrónicos  HotmailOutlook o Gmail. La inteligencia internacional también vigila y almacena miles de millones de llamadas y registros telefónicos. Gracias a esto, las agencias capitaneadas por la NSA son capaces de conseguir los contactos, geolocalización, fotografías, aplicaciones o mensajes, datos que les permiten crear perfiles de prácticamente cualquier individuo, pues a partir de esto pueden deducir su modo de vida, país de origen, edad, sexo, ingresos, etc. La NSA también intercepta y almacena los datos de millones de transacciones financieras electrónicas, pudiendo tener acceso prácticamente a cualquier dato bancario. Según los documentos filtrados, las más importantes empresas de telecomunicaciones, tecnología y de Internet colaboran con la NSA de manera voluntaria o a cambio de millones de dólares para la cesión masiva de datos de sus clientes, además del acceso a sus servidores. Entre estas empresas  se encuentran:

Microsoft,  Google, AppleFacebookYahoo!, AOLVerizonVodafoneGlobal Crossing o British Telecommunications, entre otras.

 

En junio de 2013, el primero de los documentos de Snowden se publicó simultáneamente en The Washington Post y en The Guardian, lo que captó la atención de muchísimos lectores.   La revelación de información continuó durante todo el 2013 y los documentos fueron obtenidos y publicados posteriormente por muchos otros medios de comunicación internacionales, sobre  todo  por  The  New  York  Times  (Estados Unidos), Der Spiegel  (Alemania),  la  Australian  Broadcasting  Corporation (Australia), OGlobo (Brasil), la Canadian Broadcasting Corporation (Canadá), Le Monde (Francia), L'Espresso (Italia), NRC Handelsblad (Países Bajos), Dagbladet (Noruega), El País (España) y Sveriges Television (Suecia). De manera simultánea también se descubrió que si bien el peso de la vigilancia lo soportan países anglosajones, mediante acuerdos y tratados secretos las agencias de inteligencia de diversos países también han cooperado con Estados Unidos mediante el espionaje directo a sus propios ciudadanos o la transferencia de datos e informaciones. Entre estos países se encuentran: Italia, Países Bajos, España, Suiza, Suecia, Alemania, Franciao Noruega.

 

Como consecuencia, una coalición de diversos grupos demandaron a la NSA. Varias organizaciones de derechos humanos como Amnistía Interna-cional, Human Rights Watch o Transparencia Internacional presionaron a la administración Obama para que, en vez de perseguir, protegiese al «soplón» Snowden. El 14 de junio de 2013, fiscales de los Estados Unidos acusaron, con base en la Ley de Espionaje de 1917, a Edward Snowden de espionaje y de robo de propiedad gubernamental. Edward Snowden se vio obligado a exiliarse y a finales de julio de 2013 el Gobierno de la Federación de Rusia le otorgó el derecho de asilo, lo que contribuyó al deterioro de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.  La posibilidad de que Snowden pudiera escapar a Sudamérica derivó en el conflicto diplomático entre Sudamérica y Europa de 2013. Por otra parte, el presidente Barack Obama criticó el supuesto sensacionalismo con que las revelaciones habían salido a la luz, al tiempo que defendió que «no se está espiando a la ciudadanía estadounidense» y que «Estados Unidos no posee un programa nacional de espionaje». En el Reino Unido, el gobierno conservador de David Cameron amenazó a The Guardian y le instó a que no publicara más documentos de los sustraídos.  En una evaluación inicial acerca de estas revelaciones, el Pentágono determinó que Snowden cometió el mayor robo de secretos en la historia de los Estados Unidos.  Sir David Omand, exdirector del GCHQ, dijo que las revelaciones de Snowden son la pérdida más catastrófica que haya tenido jamás la inteligencia británica.  A raíz de esto se generó un debate aún vigente acerca de qué tan responsable ha sido la información periodística para la opinión pública y la «necesidad» de esta vigilancia en contraposición al derecho a la privacida

 

En conjunto, las revelaciones han traído a la luz un sistema de vigilancia mundial que se ha liberado de muchas de sus restricciones históricas después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Autoridades legales secretas facultaron a la NSA para revisar los registros telefónicos, de Internet y la localización de grandes grupos humanos. 

 

Las revelaciones pusieron a la luz detalles específicos acerca de la íntima cooperación de la NSA con instancias del gobierno federal tales como el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la CIA (Agencia Central de Inteligencia),] además de los pagos, hasta entonces desconocidos, que había hecho la agencia a numerosos socios comerciales y a compañías de telecomunicaciones, y las relaciones hasta entonces desconocidas con socios internacionales como Gran Bretaña, Francia, Alemania y los tratados secretos que firmaron recientemente con gobiernos extranjeros para compartir información interceptada de los ciudadanos de ambos. Toda esta información la hizo pública la prensa de varios países durante varios meses desde junio de 2013 a partir del tesoro oculto que filtró el excontratista de la NSA Edward J. Snowden, quien obtuvo la información mientras trabajaba para Booz Allen Hamilton, uno de los mayores contratistas para defensa e inteligencia en los Estados Unidos.